Han pasado días desde la última vez, pero me ha dado tiempo a cambiar. Me he dado cuenta de que la vida es muy irónica. Es ir superando putadas. La vida es la satisfacción de haberlas superado, de haberte hecho más fuerte. La vida son las personas que están contigo cuando te enfrentas a un problema. Son los que están cuando no tienes motivos. Son las que se quedan.
Yo me encuentro en uno de esos momentos en que la vida te reclama que superes un bache. Que sí, que será todo lo insignificante que tú quieras, que hay millones de problemas peores y más difíciles, pero al fin y al cabo no deja de ser algo que no permite dar el 100% de mí. ¡EH! Pero que lo voy a superar ¿eh? Es solo que quería recalcar lo fuerte que te hacen estos problemillas, cómo te hacen cambiar tu forma de mirar la vida y cómo te hacen valorar un poco más todo.
Quizás era necesario vivirlo para poder entender un poquito más cómo funciona este mundo.
Quizás era necesario para llegar a entender que disfrutar es un verbo de obligado cumplimiento.